El Celta ha evolucionado hacia el pragmatismo y la resiliencia desde el romanticismo de los primeros partidos de Claudio Giráldez, los de aquel equipo que no conocía la marcha atrás porque la mayoria de las veces le podía la osadía de jugar hacia enfrente. En este momento es más ambicioso , presta mucho más atención al marcador y al contexto.









